PARA AQUELLOS QUIENES ME HICIERON DAÑO
Para D:
Siempre siento la necesidad de hablar de ti con alguien pero nunca me atrevo.
Ya no encuentro ni palabras para expresarme. Fuiste mi primer amor, tan doloroso como el último. Me niego a pensar que todo lo que me dijiste era mentira, todo lo que decías sentir, pero no encuentro otra explicación.
Me usaste, como un juguete, que se tira cuando ya cansa y acaba roto, solo y en un rincón. Me hiciste sentir débil, humillada, rota e inservible. Me abandonaste cuando más te necesitaba y te importó muy poco dejarme tirada, manipularme a tu antojo, reírte de mí.
Gracias a ti ahora mi vida es completamente diferente. Constante tristeza, constante y perpetua tristeza, que ahoga como una cadena. Desconfiada, antipática e insensible a las cosas buenas, incapaz de amar. Solo encuentro dolor en mí.
Lo único que espero de ti es que la vida te ponga, algún día, en tu lugar. Espero verte sufrir tanto como lo he hecho yo y que, por fin, te arrepientas. Espero saber de ti dentro de unos años, cuando ya no tengas nada bueno que dar, cuando sigas estando muerto para mí.
Para A:
¿Dónde estás? Dos años preguntándome lo mismo y sigo sin respuesta alguna. Éramos tan diferentes... pero también te quería tanto...
Lloré mucho el hecho de separarme de ti, y fuiste la primera astilla clavándoseme (de tantas).
No suelo arrepentirme de nada, no sé si alejarme de ti fue lo correcto, sin embargo. Pese a todo, intenté arreglarlo al cabo de un tiempo y tú no pusiste de tu parte. Solo vi en ti puro interés. ¿Por qué? ¿Qué esperabas que hiciera? Mis fuerzas siguen bajo cero. Lo único que necesitaba era una amiga. Desde que hicimos las paces lo único que has hecho es joderme y me doy cuenta ahora.
Siempre ocuparás un gran espacio en mi recuerdo, supongo, pero solo ahí, en el recuerdo. No en mi futuro. Espero que puedas entenderlo.
Para O:
Has sido el único que ha conseguido volver a hacerme daño de esta manera, el único en romper el hielo. Mi hielo. Y otra vez hecha trizas.
¿Acaso no sabías a lo que enfrentabas? ¿No estabas avisado?
Quisiste algo que no estaba preparada para entregarte. Y has vuelto a dejarme sola. Lo que más me sorprende es que sí confié en ti, en tus ganas de quererme, en tu esperanza puesta en mí, en tu ilusión por nosotros. Y otra vez hecha trizas.
¿Y ahora qué? Volvemos a ser dos completos desconocidos que se conocen realmente bien. Tal vez fue mi mente la que me jugó una mala pasada. Otra vez. Te puso a prueba para darme cuenta de que no esperarías tanto por mí. Optaste por huir, por buscar tu propia felicidad y apagar cualquier rato de luz de la mía. Y otra vez hecha trizas.
No podía ver el mundo como lo veías tú. Para ti, de colores; el mío, a oscuras. Tú queriendo empezar de cero y yo sin poder olvidar, sin saber contar.
No sé para qué coño volviste si no pensabas quedarte.
Para V:
No sé qué esperaba de ti, sinceramente. Tal vez en otra vida sigamos unidas, pero en esta no.
Una estaca por la espalda, eso fue lo que recibí. Fuiste mi mayor apoyo pero no conseguías tragar mis malos días. Especialista en hacerme sentir sola e inferior. La amiga fea. Esa que solo está para hacer bulto. ¡Y menudo bulto!
Sigue doliéndome la forma en la que me miras, y en la que no me miras. Es extraño que todo esto haya dado un giro tan inesperado. Decías que las amigas solo te duraban un año y, vaya, ya entiendo por qué. No somos nosotras las que se alejan de ti, si no tú. Te da igual quien puede salir herido, solo miras por ti.
No eres el único escalón débil de esta escalera y, con esta patada, vuelvo a romperme.
Y parece que esto no acaba nunca.
Rechazabas mis consejos y mi ayuda y a mí no me servían tus palabras, como las de nadie.
Un recuerdo en una foto más.
Para mi padre:
Por mucho que lo digas, pocas veces has demostrado que me querías "tanto".
Mi mayor tortura siempre ha sido tu búsqueda de la perfección en mí. Y yo, como tonta, intentando complacerte. Lo único que he conseguido ha sido una autoestima casi nula, un constante pensamiento de no ser suficientemente buena en nada. ¿Y de qué me sirve? Aún no lo sé porque no me veo capaz de mejorar, de dar más de mí. Tal vez esta no era tu intención, pero sí es lo que has conseguido. Sé que muchas veces hablas y actúas sin pensar y te dejas llevar por los nervios pero, si te hubieras molestado en conocerme, te habrías dado cuenta de que yo también soy una persona y sufro como tal, incluso más de lo normal.
He intentado mi mejor y nunca ha parecido ser suficiente. ¿Cómo esperabas que me sentiría? Aún estoy esperando a que te sientas orgulloso de mí.