martes, 8 de enero de 2013

“El sol brilla diferent quan és estiu.”


-       I no el trobes a faltar?
La pitjor pregunta. Milions de qüestions disponibles que podries usar i esculls la pitjor. Si el trobo a faltar...
T’han donat alguna vegada un cop d’aquests tan forts que et deixen sense alè? Doncs així em sento jo. Em dóna la sensació que em falta l’aire, que tot l’oxigen que s’emporta el vent és insuficient.
Coneixes l’alegria que experimentes quan trobes alguna tonteria, un record important per tu, que ja donaves per perduda? Doncs així em sentí jo la primera vegada que em va besar. No vaig trobar papallones a l’estómac ni van volar ocells al nostre voltant, però sí que les mans em tremolaven i el cor em bategava a contratemps.
Saps de què et parlo quan nombro l’adrenalina que crema la sang? Doncs així em sentí jo quan ell m’agafà la mà per primer cop. Ni vaig pensar que ho faria, però va fer-ho. I sí, l’adrenalina va cremar-me la sang, però també vaig sentir por, molta por. Por per si marxava un dia i no tornava. Por per si deixava de necessitar les meves abraçades. Por per si repudiava els meus petons. Por per perdre’l.

I tu, com em veus? Somric i semblo feliç. Ric i faig bromes. El que no pot veure ningú és que el somriure me’l dibuixo cada matí abans de sortir i el sostinc amb xinxetes per què no caigui. El que no pot veure ningú és que el meu món, anteriorment perfecte, s’enfonsa i jo he perdut la capacitat de construir murs. El que no pot veure ningú és que es va acabar convertint en el meu “tot” i ara que ha marxat m’he quedat sense res.
Amb el temps vaig comprendre que no hi havia res que m’omplís més que veure’l feliç a ell.
Quan passes per buits així el primer acte és intentar solucionar-ho. Els records no s’esborren tan fàcilment, oi? Doncs ho intentes. Després plores. I plores fins que arriba el moment d’adonar-se que allò no està bé, que res ho està. És, llavors, quan surts al carrer amb el somriure posat encara que estiguis trist o enrabiat. L’únic que vols és que els amics no et pregunten el motiu d’aquella llàgrima que s’escapa sense voler. Al cap i a la fi, tothom sap que el sol brilla diferent quan és estiu.
-    No, no gaire...

04 de enero de 2013

Estoy hundida. He fracasado como hija, como hermana, como amiga y como novia.
Al fin lo ha admitido. Supongo que lo tuve en todo momento frente a mis narices pero no quise verlo. 

Noto como la anorexia me consume. Noto como los cortes cada vez son más abundantes y profundos. Y lloro. Lloro mucho. Te alteras, paras y te calmas. Pero unas pocas palabras son suficientes para que los nervios vuelvan a la piel y busques, desesperada, una salida, una solución, un corte más. 

Vives engañada pensando que no estás tan mal, que algún día lo superarás, que no ere la única y que puedes con esto sola. Te mueres de ganas de contárselo a alguien que pueda ayudarte de verdad pero el miedo te paraliza. Solo miedo. Miedo a cómo pueden tratarte, a cómo te pueden mirar. Miedo a los cambios. Miedo a volver a caer si consigues salir. Miedo a las duras palabras que esperas oír. Miedo a ti misma. 
Entonces es cuando piensas que a lo mejor no se vive tan mal, que hay gente con mayores problemas y que no tienes de qué preocuparte.

Pues él no pudo con esto. Y me abandonó. Justo cuando más le necesitaba. Como acaban haciendo todos.

jueves, 3 de enero de 2013

02 de enero de 2013 (II)

¿Y tú me hacías llamarte "amor"? Confié en ti, tuve miedo pero me dejé llevar. Y me has fallado. Me has fallado como nunca nadie lo había hecho.

Mentiras.

Has sido capaz de decepcionarme como amigo, como novio y, aún más, como persona. ¡Qué máscara tan buena vestías que hasta a mí me engañaste!

Yo, que puse la mano en el fuego por ti, que lo entregué todo por verte feliz. ¿Y al final, qué obtengo? Lágrimas y un motivo más para volver a hacer todo aquello que juraste dejar de lado.

"Valórate más." Es fácil cuando la única persona que te contagiaba sus ganas de vivir no te ha tratado como si de una mierda se tratara. O peor.

Me siento abatida. Menuda y sin fuerzas.

"Te mereces algo mejor", "no vale la pena", "encontrarás a alguien que te quiera de verdad". Inútil, no sirve de nada. "Ha jugado contigo", "no eres nada para él". Duele.

Nadie, NADIE, puede ponerse en mi lugar y sentir lo que me mata, soportar mis pensamientos y controlar este llanto. No podéis. Qué débil. Si no le importara a nadie no tendría motivo para alargar este dolor que me mata lentamente, acabar con esta agonizante vida sería rápido, fugaz. Tanto que no daría tiempo a que nadie me extrañara. 

thinnessprice.tumblr.com

02 de enero de 2013

No puedo. El dolor es tan profundo que es imposible aguantarlo. Con unas tijeras en mano la vida se ve distinta. 
Nadie te escucha ni te entiende pero el filo hace un esfuerzo. 

Y lloras. Las lágrimas ahogan los gritos, el dolor. Dolor. Y no cesa. Y duele. Duele otra vez, joder. Vuelves a llorar pero ya no sabes porqué. 
Estiras la piel, cierras los ojos y clavas la hoja. Bien hondo. Quedará cicatriz. 

Cicatrices de una lucha eterna contra una misma. Sin tregua. Sin paz. Sin esperanza.

De repente, un recuerdo doloroso. Vuelves a cortar. Ya todo estaba más calmado. Entonces es cuando te das cuenta de que ya no puedes más, de que la situación de supera y de que te has pasado.

"Por favor, deja de sangrar", "nunca más", "necesito ayuda" y demás pensamientos que, fugazmente cruzan tu mente. Como la última vez. Quieres que todo sea real. Salir de esta mierda y empezar a vivir.

Buscas un motivo para seguir. Sin resultado. Todo lo que amabas ya no está. "Estás sola. Estás loca". Y lo dices en voz alta. Vuelves a llorar.

Tu almohada te pide que no la empapes esta noche. "Estás perdida."

miércoles, 2 de enero de 2013

19 de diciembre de 2012

He dejado de lado las tijeras. No quiero decepcionarle. No una vez más.

Ahora es como empezar de cero. Tengo la oportunidad de hacer las cosas bien y no voy a desaprovecharla. Pienso exprimirla al máximo.

¿Que si le echo de menos? No sabes cuánto. Nadie lo sabe. Intento que no se note: estoy destrozada. Necesito un abrazo. De esos que no acaban, de los que no quieren encontrar un final. Esos abrazos que te hacen sentir como en casa, como si todo fuera bien, como si todo estuviera igual que antes. 

Nunca había entregado tanto a alguien. Prefería dejar el tiempo pasar y decidir. Que fuera el destino quien marcara mi camino. Ahora no quiero. Ya no. Quiero que él sea mi pasado, presente y futuro. Dijo "para siempre". Quise que fuera así.

Ya no está. Le quiero. Vuelve. Encontré a ese alguien que me llenaba. Mi pequeño. Mi cielo. Siempre será el primero.

17 de diciembre de 2012

Y cuando crees que, por fin, has alcanzado la felicidad ¡Bum! ¿Qué te parece? Creo que ya estabas siendo demasiado feliz.

No es fácil ver cómo algo desaparece en frente de tus narices y tú, por mucho que te entregues, por mucho que luches, no puedes hacer nada.

Me siento completamente vacía. Indefensa como una niña. Perdida. Quizá no di lo mejor de mí o me entregué demasiado. "Ama con todo tu corazón." Sí, amé demasiado. Y sufro. ¿La solución? Dejar de querer. No ames. Más fría que el mármol, indestructible como el viento de un huracán. 

Me sobrepasa. Yo no soy así. Mi problema es que no aprendo de los errores. Pienso que las personas puedes cambiar, mejorar, y que la próxima vez será mejor que la última. Y no es así. 

Date cuenta, pequeña, de que la gente sigue su camino sin importarles a quién tienen que llevarse por delante. 
¿Se aprende también si siempre se comete el mismo error? Esta es la peor semana que he vivido hasta ahora. No quiero llorar. Odio llorar. No soy débil. Sí, lo soy. Lo siento. Por todo. Por no poder con esto.
Nada que lamentarse, nada que escribir.

Todos tenemos un método para medir nuestra felicidad.