El tiempo pasa demasiado rápido. No encuentro tiempo para nada. No tengo tiempo ni de comer. Mentira.
Odio la imagen que el espejo me devuelve. Odio el sentimiento que me provoca. Me odio a mí misma. Por no quererme como me gustaría. Aunque ya lo hace él por mí. Ahora él es mi punto de apoyo, incluso cuando creo que se desvanece todo.
El maquillaje no tapa los kilos de más, pero sí las lágrimas que la visión de estos provoca. No puedo dejar de pensar en eso. Cuántas más se sentirán como yo... ¿Se supera? Con sinceridad, por favor. Basta de mentiras. De que me sueltes algo y hacer como si todo fuera un malentendido o un "no he escuchado bien".
Le quiero más a él que a mí. Autoestima por los suelos. Confianza propia pisoteada. Fuerza callada.
"Tengo hambre", bebe agua. Estómago contra cerebro. O contra corazón. Esto no acaba aquí.
Las cosas no me van bien. Mi vida se desploma y yo no sé construir muros. No puedo. Demasiado débil, demasiado pequeña.
No quiero que me pregunten cómo estoy, quiero que me abracen.
No quiero que me obliguen a comer, quiero que me ayuden.
No quiero que me controlen, quiero que se mantengan a mi lado.
Hay situaciones que me superan. Ya no soy capaz de distinguir qué es lo mejor para mí. Intento encontrarle una solución a todo esto y no veo salida. Una puerta cerrada, sin llave, una cerradura que no consigo abrir.
Querer desaparecer queda tan típico, pero no deseo otra cosa. Desaparecer y dormir. Resetear mi mente. Fuera confusión.
¿Cuánto cuesta ser feliz? ¿Su precio? Bastante alto, pocos pueden pagarlo. Qué deprimente todo, pero es así, es real.
No pienso callarme nada. Es mi escrito y me deprimo como quiero. No. Es mi libertad. Y siento que solo sea de esta manera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario