Lo peor es que no sé qué estoy haciendo. No sé si es una etapa en la que me encuentro mejor de verdad o es solo un espejismo, un descanso. Tampoco sé cual de las dos ideas me aterroriza más.
Encuentro días en los que siento que el mundo se me viene encima, indefensa, y otros en los que no siento absolutamente nada. ¿Voy a pasarme así el resto de mi vida?
Últimamente me abruma el miedo. Y me ahoga. Incluso soy capaz de compararlo con un puñetazo en el pecho, de esos que te dejan sin respiración pero que no te mata del todo. Sufriendo, nervios, lágrimas y dolor. PERO NO MUERES, y eso te tortura más. Me machaca el pecho hasta hacerse hueco, hasta hacerlo suyo y ya no se marcha. Acaba viviendo contigo hasta tu final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario