miércoles, 19 de diciembre de 2012

21 de noviembre de 2012

No le merezco. Sinceramente. Es demasiado bueno para mí y yo soy una loca que no tiene nada claro. 
Acabé llorando. Nunca había llorado delante de nadie. Nunca.

Y ahí estaba yo, sin una explicación. Cortes. Miedo. Toda yo era miedo. Hasta que me abrazó. Me abrazó y ahí supe que no me dejaría ir. No lo haría. 

Siento que no valgo nada. Que no sé por qué motivo tengo lo bueno que tengo. Y lo malo. Soy una buena persona. Una buena amiga. Una buena hermana. Una buena novia. Una buena hija. Pero nada de lo que recibo es positivo. Sin amigos, sin una familia que me quiera. Él es lo único que me da fuerzas para levantarme cada mañana y seguir. Para enseñarle al mundo que también sé sonreír aunque esté hecha una mierda. Para poder amar. 

Hace que vea que la vida no es solo para sufrir.

19 de noviembre de 2012

¿Aún no me he vuelto invisible? Lo suponía. Más que nada porque el mundo sigue jodiéndome. El mundo, no yo. El mundo. Vale. Yo. Yo misma me hiero, pero es que no puedo más. Quiero llorar y que alguien me abrace mientras lo hago. Pero no hay nadie.

Él es lo único que me queda y lo único que valoro lo suficiente como para no hacerle sufrir. Si lloro, sufrirá. Sufrirá por no poder hacer desaparecer mis lágrimas y mis problemas. Sufrirá por no poder abrazarme lo suficientemente fuerte. Sufrirá por no poder ayudarme, o eso creerá él. Lo que no sabe es que con solo una mirada, una caricia o su misma sonrisa son capaces de alegrar el peor de mis días. Capaces de hacerme olvidar todo aquello que me hace infeliz. 
Me besa y soy una niña ilusionada otra vez, una princesa en su cuento de hadas. 

Los cortes no consiguen apagar el dolor interior.
Un abrazo, por favor. Un abrazo solo más.

07 de noviembre de 2012

El tiempo pasa demasiado rápido. No encuentro tiempo para nada. No tengo tiempo ni de comer. Mentira.

Odio la imagen que el espejo me devuelve. Odio el sentimiento que me provoca. Me odio a mí misma. Por no quererme como me gustaría. Aunque ya lo hace él por mí. Ahora él es mi punto de apoyo, incluso cuando creo que se desvanece todo.

El maquillaje no tapa los kilos de más, pero sí las lágrimas que la visión de estos provoca. No puedo dejar de pensar en eso. Cuántas más se sentirán como yo... ¿Se supera? Con sinceridad, por favor. Basta de mentiras. De que me sueltes algo y hacer como si todo fuera un malentendido o un "no he escuchado bien". 

Le quiero más a él que a mí. Autoestima por los suelos. Confianza propia pisoteada. Fuerza callada.
"Tengo hambre", bebe agua. Estómago contra cerebro. O contra corazón. Esto no acaba aquí.

Las cosas no me van bien. Mi vida se desploma y yo no sé construir muros. No puedo. Demasiado débil, demasiado pequeña.

No quiero que me pregunten cómo estoy, quiero que me abracen.
No quiero que me obliguen a comer, quiero que me ayuden.
No quiero que me controlen, quiero que se mantengan a mi lado.

Hay situaciones que me superan. Ya no soy capaz de distinguir qué es lo mejor para mí. Intento encontrarle una solución a todo esto y no veo salida. Una puerta cerrada, sin llave, una cerradura que no consigo abrir.

Querer desaparecer queda tan típico, pero no deseo otra cosa. Desaparecer y dormir. Resetear mi mente. Fuera confusión.

¿Cuánto cuesta ser feliz? ¿Su precio? Bastante alto, pocos pueden pagarlo. Qué deprimente todo, pero es así, es real.

No pienso callarme nada. Es mi escrito y me deprimo como quiero. No. Es mi libertad. Y siento que solo sea de esta manera.

30 de agosto de 2012

Todo ha cambiado desde la última vez. Amigos, familia, amor. ¿Amor? Creo que es pronto para llamarlo así. "Amor", así mejor.

¿Y si te confieso que, cuando estoy con él, se me olvida el mundo? Que los problemas parecen menos y su sonrisa, el universo. Y no tenemos nada en común. Nada. Pero es mi todo. Así, sin más.

No evito pensarle y hacer estupideces. ¿Se recompensa la valentía? A lo mejor sí, juraría que sí. Pregúntale a mi corazón, cansado de esperar y de lamerse las heridas. 

Vale, esto está resultando un tanto... deprimente. 

Dejémonos de tonterías. Me besa y pierdo el Norte, el Sud, y todo lo que puedas perder. Y como soy yo, que tengo miedo de perder mi ilusión, de no ser capaz, de no poder dar lo mejor de mí. Al fin y al cabo, ¿quién no siente miedo alguna vez?
"La vida es puta y las putas cobran caro."

20 de julio de 2012

No sé ni en qué día vivo ni me apetece saberlo. Recordar todo lo que me pesa duele el doble. No se lo deseo a nadie.

Al final, qué? Acabamos todos igual. Seas rico, pobre, alto o bajo, blanco o negro. Qué importa ya, si todos sufrimos por igual. Menuda manera de... ¿vivir?

Arranca todo aquello que te duele y aléjate de lo que te hace sufrir. Así todo será más fácil.

24 de junio de 2012

Tantas cosas han cambiado desde la última vez... Lo he echado de menos y perdón por dejarte olvidada debajo de ese montón de libros pendientes aún de leer. Se me hace raro volver pero es agradable.

Por dónde empiezo... Sí, por el principio. Sería lo más normal. Lástima que yo no lo sea. Nadie mejor que tú me conoce, creo. 

Quiero llorar y no encentro motivo para hacerlo. Menuda mierda. Yo no pedí esto. En realidad, creo que nunca pedí nada. Sin embargo, el destino me las devuelve cruzadas. Si existe. Creo que estoy empezando a creer en él de verdad. Supongo que, simplemente, es cuestión de encontrar algo que justifique los problemas que la vida nos presenta. Supongo. Si no, no encuentro algún otro motivo. 

A veces, si dices las cosas en voz alta, pueden parecer duras, pero son así. Y empeoran si tratas de ocultarlas. 
El mundo está perdido, y nosotros con él.

lunes, 17 de diciembre de 2012

01 de enero de 2012

Confianza y seguridad. No escribes suficientemente rápido, mis pensamientos te ganan. 

Estoy asustada. A la felicidad es fácil adaptarse, lo complicado viene después. ¿Soluciones? Siempre hay, o eso dicen, aunque no sean las mejores. Quizá no exista solución a todo, pero adáptate. La vida ha marcado un camino y no hay manera de desviarse de él.

27 de septiembre de 2011

Tengo miedo. Miedo de lo que puedo sentir. Miedo del daño que pueden causarme. Y no es difícil.

No quiero que siempre sea lo mismo, yo también merezco ser feliz. Pero cuantas vueltas da la vida y que complicada es. A veces, desearía cerrar los ojos, enchufar la música y olvidarme de todo. Del mundo. Solo la música y yo. Nada que pueda lastimarme. Afrontando uno a uno, y sin prisas,mis sentimientos y miedos, sin temor a qué pueda pasar después. Dejarme llevar por cada nota, cada ritmo, cada letra... Un mundo más sencillo.

Eh, nada funciona así. Ni quiere hacerlo. No entienden que la música es capaz de entregarte todo lo que ese alguien te ha arrebatado, sin pedir nada a cambio.

Eh, vuelve al mundo real, pequeña. Abre los ojos: muerte, egoísmo y maldad. Eso a que suele llamarse "humanidad".

18 de septiembre de 2011

No me pasa nada. Sigo con mi lamentable estado de ánimo, por lo visto, permanente. ¿Qué podría hacerme feliz? Hoy, por ejemplo, ha sido realmente triste. He sonreído una vez. Una sola vez. Y ha durado cinco segundos. ¿Amargada? Con quince años, eso sería un problema. 

No puedo. No consigo sacármelo de la cabeza. Olvídalo. Un recuerdo, un sentimiento y a cada momento me acuerdo de eso. Mi debilidad y mi miedo. Mi... ¿Alegría e ilusión? 

"La felicidad es la ausencia de miedo." Siempre sufro por miedo a perder lo que me importa y que cada día veo alejarse un poco más. 

Nadie alcanza la felicidad absoluta. Quizá sea una ilusión. Quizá ni exista.