No hago más que repetirme que no debo rendirme y que las cosas mejorarán, aunque de momento no lo hagan.
Pasa el tiempo y me pesa. Mala suerte, sin concentración, soledad. Sobretodo soledad. Tal vez es ahora cuando debería a empezar a creer que estoy empezando a volver a creer pero no. Ya no sé ni lo que escribo.
Cada día que pasa el corazón se vuelve más frío, más egoísta. ¿Hasta dónde pretende llegar? Y fíjate, esta última semana empezaba a preocuparme porque no me sentía triste, porque no encontraba mis típicas ganas de llorar. Esto no está bien. Hace tiempo que lo evito, lo de llorar. Cada vez estoy más cansada y hundida y ya ni escribir me reconforta.
Lo peor de todo es la idea que deambula constantemente por mi mente y, de vez en cuando, se pone voz: "ojalá tu piel fuera tan fría como tu corazón, ojalá tus latidos fueran tan secos como el hielo; ojalá estuvieras muerta."
No hay comentarios:
Publicar un comentario