¿Y tú me hacías llamarte "amor"? Confié en ti, tuve miedo pero me dejé llevar. Y me has fallado. Me has fallado como nunca nadie lo había hecho.
Mentiras.
Has sido capaz de decepcionarme como amigo, como novio y, aún más, como persona. ¡Qué máscara tan buena vestías que hasta a mí me engañaste!
Yo, que puse la mano en el fuego por ti, que lo entregué todo por verte feliz. ¿Y al final, qué obtengo? Lágrimas y un motivo más para volver a hacer todo aquello que juraste dejar de lado.
"Valórate más." Es fácil cuando la única persona que te contagiaba sus ganas de vivir no te ha tratado como si de una mierda se tratara. O peor.
Me siento abatida. Menuda y sin fuerzas.
"Te mereces algo mejor", "no vale la pena", "encontrarás a alguien que te quiera de verdad". Inútil, no sirve de nada. "Ha jugado contigo", "no eres nada para él". Duele.
Nadie, NADIE, puede ponerse en mi lugar y sentir lo que me mata, soportar mis pensamientos y controlar este llanto. No podéis. Qué débil. Si no le importara a nadie no tendría motivo para alargar este dolor que me mata lentamente, acabar con esta agonizante vida sería rápido, fugaz. Tanto que no daría tiempo a que nadie me extrañara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario