No sé quién soy ni qué siento. No sé cómo expresarme. ¿Sería él capaz de utilizarme y abandonarme como un trapo sucio después de conseguir lo que quiere? ¿Como una colilla en la acera? No lo sé. Ni sé qué tiene que me hace enloquecer.
No es simpático. No es cariñoso. ¿Será su forma de mirar? Que a la vez grita manteniéndose callada. Que me confiesa lo que siente y su miedo a que todo salga mal. Su inseguridad. Sus temores. Sus normas y su orgullo. Sobretodo, orgullo.
No, todo vuelve a estar igual. No sé qué parte me enamora, pero lo hace. Consigue traspasarme el alma hasta llegar al corazón, ese que tengo escondido. No pierde ni un segundo. Lo abraza y ya no lo deja marchar. Planta sus cadenas y se va.
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