miércoles, 19 de diciembre de 2012

21 de noviembre de 2012

No le merezco. Sinceramente. Es demasiado bueno para mí y yo soy una loca que no tiene nada claro. 
Acabé llorando. Nunca había llorado delante de nadie. Nunca.

Y ahí estaba yo, sin una explicación. Cortes. Miedo. Toda yo era miedo. Hasta que me abrazó. Me abrazó y ahí supe que no me dejaría ir. No lo haría. 

Siento que no valgo nada. Que no sé por qué motivo tengo lo bueno que tengo. Y lo malo. Soy una buena persona. Una buena amiga. Una buena hermana. Una buena novia. Una buena hija. Pero nada de lo que recibo es positivo. Sin amigos, sin una familia que me quiera. Él es lo único que me da fuerzas para levantarme cada mañana y seguir. Para enseñarle al mundo que también sé sonreír aunque esté hecha una mierda. Para poder amar. 

Hace que vea que la vida no es solo para sufrir.

19 de noviembre de 2012

¿Aún no me he vuelto invisible? Lo suponía. Más que nada porque el mundo sigue jodiéndome. El mundo, no yo. El mundo. Vale. Yo. Yo misma me hiero, pero es que no puedo más. Quiero llorar y que alguien me abrace mientras lo hago. Pero no hay nadie.

Él es lo único que me queda y lo único que valoro lo suficiente como para no hacerle sufrir. Si lloro, sufrirá. Sufrirá por no poder hacer desaparecer mis lágrimas y mis problemas. Sufrirá por no poder abrazarme lo suficientemente fuerte. Sufrirá por no poder ayudarme, o eso creerá él. Lo que no sabe es que con solo una mirada, una caricia o su misma sonrisa son capaces de alegrar el peor de mis días. Capaces de hacerme olvidar todo aquello que me hace infeliz. 
Me besa y soy una niña ilusionada otra vez, una princesa en su cuento de hadas. 

Los cortes no consiguen apagar el dolor interior.
Un abrazo, por favor. Un abrazo solo más.

07 de noviembre de 2012

El tiempo pasa demasiado rápido. No encuentro tiempo para nada. No tengo tiempo ni de comer. Mentira.

Odio la imagen que el espejo me devuelve. Odio el sentimiento que me provoca. Me odio a mí misma. Por no quererme como me gustaría. Aunque ya lo hace él por mí. Ahora él es mi punto de apoyo, incluso cuando creo que se desvanece todo.

El maquillaje no tapa los kilos de más, pero sí las lágrimas que la visión de estos provoca. No puedo dejar de pensar en eso. Cuántas más se sentirán como yo... ¿Se supera? Con sinceridad, por favor. Basta de mentiras. De que me sueltes algo y hacer como si todo fuera un malentendido o un "no he escuchado bien". 

Le quiero más a él que a mí. Autoestima por los suelos. Confianza propia pisoteada. Fuerza callada.
"Tengo hambre", bebe agua. Estómago contra cerebro. O contra corazón. Esto no acaba aquí.

Las cosas no me van bien. Mi vida se desploma y yo no sé construir muros. No puedo. Demasiado débil, demasiado pequeña.

No quiero que me pregunten cómo estoy, quiero que me abracen.
No quiero que me obliguen a comer, quiero que me ayuden.
No quiero que me controlen, quiero que se mantengan a mi lado.

Hay situaciones que me superan. Ya no soy capaz de distinguir qué es lo mejor para mí. Intento encontrarle una solución a todo esto y no veo salida. Una puerta cerrada, sin llave, una cerradura que no consigo abrir.

Querer desaparecer queda tan típico, pero no deseo otra cosa. Desaparecer y dormir. Resetear mi mente. Fuera confusión.

¿Cuánto cuesta ser feliz? ¿Su precio? Bastante alto, pocos pueden pagarlo. Qué deprimente todo, pero es así, es real.

No pienso callarme nada. Es mi escrito y me deprimo como quiero. No. Es mi libertad. Y siento que solo sea de esta manera.

30 de agosto de 2012

Todo ha cambiado desde la última vez. Amigos, familia, amor. ¿Amor? Creo que es pronto para llamarlo así. "Amor", así mejor.

¿Y si te confieso que, cuando estoy con él, se me olvida el mundo? Que los problemas parecen menos y su sonrisa, el universo. Y no tenemos nada en común. Nada. Pero es mi todo. Así, sin más.

No evito pensarle y hacer estupideces. ¿Se recompensa la valentía? A lo mejor sí, juraría que sí. Pregúntale a mi corazón, cansado de esperar y de lamerse las heridas. 

Vale, esto está resultando un tanto... deprimente. 

Dejémonos de tonterías. Me besa y pierdo el Norte, el Sud, y todo lo que puedas perder. Y como soy yo, que tengo miedo de perder mi ilusión, de no ser capaz, de no poder dar lo mejor de mí. Al fin y al cabo, ¿quién no siente miedo alguna vez?
"La vida es puta y las putas cobran caro."

20 de julio de 2012

No sé ni en qué día vivo ni me apetece saberlo. Recordar todo lo que me pesa duele el doble. No se lo deseo a nadie.

Al final, qué? Acabamos todos igual. Seas rico, pobre, alto o bajo, blanco o negro. Qué importa ya, si todos sufrimos por igual. Menuda manera de... ¿vivir?

Arranca todo aquello que te duele y aléjate de lo que te hace sufrir. Así todo será más fácil.

24 de junio de 2012

Tantas cosas han cambiado desde la última vez... Lo he echado de menos y perdón por dejarte olvidada debajo de ese montón de libros pendientes aún de leer. Se me hace raro volver pero es agradable.

Por dónde empiezo... Sí, por el principio. Sería lo más normal. Lástima que yo no lo sea. Nadie mejor que tú me conoce, creo. 

Quiero llorar y no encentro motivo para hacerlo. Menuda mierda. Yo no pedí esto. En realidad, creo que nunca pedí nada. Sin embargo, el destino me las devuelve cruzadas. Si existe. Creo que estoy empezando a creer en él de verdad. Supongo que, simplemente, es cuestión de encontrar algo que justifique los problemas que la vida nos presenta. Supongo. Si no, no encuentro algún otro motivo. 

A veces, si dices las cosas en voz alta, pueden parecer duras, pero son así. Y empeoran si tratas de ocultarlas. 
El mundo está perdido, y nosotros con él.

lunes, 17 de diciembre de 2012

01 de enero de 2012

Confianza y seguridad. No escribes suficientemente rápido, mis pensamientos te ganan. 

Estoy asustada. A la felicidad es fácil adaptarse, lo complicado viene después. ¿Soluciones? Siempre hay, o eso dicen, aunque no sean las mejores. Quizá no exista solución a todo, pero adáptate. La vida ha marcado un camino y no hay manera de desviarse de él.

27 de septiembre de 2011

Tengo miedo. Miedo de lo que puedo sentir. Miedo del daño que pueden causarme. Y no es difícil.

No quiero que siempre sea lo mismo, yo también merezco ser feliz. Pero cuantas vueltas da la vida y que complicada es. A veces, desearía cerrar los ojos, enchufar la música y olvidarme de todo. Del mundo. Solo la música y yo. Nada que pueda lastimarme. Afrontando uno a uno, y sin prisas,mis sentimientos y miedos, sin temor a qué pueda pasar después. Dejarme llevar por cada nota, cada ritmo, cada letra... Un mundo más sencillo.

Eh, nada funciona así. Ni quiere hacerlo. No entienden que la música es capaz de entregarte todo lo que ese alguien te ha arrebatado, sin pedir nada a cambio.

Eh, vuelve al mundo real, pequeña. Abre los ojos: muerte, egoísmo y maldad. Eso a que suele llamarse "humanidad".

18 de septiembre de 2011

No me pasa nada. Sigo con mi lamentable estado de ánimo, por lo visto, permanente. ¿Qué podría hacerme feliz? Hoy, por ejemplo, ha sido realmente triste. He sonreído una vez. Una sola vez. Y ha durado cinco segundos. ¿Amargada? Con quince años, eso sería un problema. 

No puedo. No consigo sacármelo de la cabeza. Olvídalo. Un recuerdo, un sentimiento y a cada momento me acuerdo de eso. Mi debilidad y mi miedo. Mi... ¿Alegría e ilusión? 

"La felicidad es la ausencia de miedo." Siempre sufro por miedo a perder lo que me importa y que cada día veo alejarse un poco más. 

Nadie alcanza la felicidad absoluta. Quizá sea una ilusión. Quizá ni exista.

jueves, 22 de noviembre de 2012

13 de septiembre de 2011

Tal vez sí seamos títeres de un poderoso. O que la vida está controlada por un ser "supremo". Nadie puede demostrármelo de momento. Lo que oigo, veo, huelo y siento sí es real. O eso creo. 

El mundo y la vida están plagados de misterios sin resolver y de preguntas sin respuesta. Y seguirá siendo así. Somos un insignificante trocito del este inmenso e infinito universo.

El mundo se acaba y nosotros con él.

12 de septiembre de 2011

Bienvenido de nuevo a mi desmejorada y asquerosa vida. Sí, esa llena de altibajos emocionales y lágrimas mojando las páginas. Pero no hay nada más que pueda hacer. 

Estoy dedicándome a enmendar errores, esos que tanto me han hecho sufrir y que tanto miedo me daba reconocer. De los que también he aprendido mucho y que nunca olvidaré. 

Aun que intenten convencerte de lo contrario, la vida es golpe tras golpe. Según pasa el tiempo, vas asimilando y aprendiendo cómo encajar cada golpe y a sacarle lo mejor, sin pensar en lo perdido o en lo que perderás. 

La vida no es maravillosa. La vida... La vida es la vida, un momento para disfrutar.

15 de julio de 2011

La adolescencia da asco. Cambios de humor bruscos y alteraciones en sentimientos. Feliz, triste. Sonrío, sollozo. Le quiero, ya no. ¿Qué ha cambiado? Soy la misma. Creo.

Me doy más cuenta de las cosas y me fijo en pequeños detalles. Pequeños pero importantes. Me fijo una meta. Una que me haga feliz. Indudable. Una que, al alcanzarla, el mundo se me quede pequeño.

Sentarme a pensar. Sin presión. Sin distracción posible. Sigue siendo complicado. O más bien, evito la situación. Tengo miedo de tener que volver a empezar de cero.

03 de julio de 2011

Todo aquello que he criticado y he intentado abatir se ha convertido en parte de mí. Avergonzada. Escarmiento. Solo intento ser feliz. Soy una cría. No puedo creerlo. Otra vez no. Sentimientos que resurgen mientras otros se van hundiendo. Una lágrima más. Ni la primer ni la última. Quiero, necesito ser feliz. Dime qué opción es la correcta. Confusión. No puedo pensar. Demasiado tarde.

01 de julio de 2011

Cada vez va haciéndose más rutinario. Noto que todo lo que he estado construyendo, forjando, todo eso en lo que me he esforzado, se irá. Como el viento se lleva el polvo, cuando sopla al amanecer.

"¿Podrás hacerme un favor? No me olvides."

30 de junio de 2011

Parece que las cosas van mejorando, pero hoy no me sentido feliz. Necesitaba llorar pero desconocía el motivo. He conseguido desprenderme de un par de lágrimas. Nadie consigue mi absoluta felicidad. 

Cada "te quiero" es una derrota. Confundes amistad con amor. Encuentra un motivo por el que vivir. Por el que luchar.

Me hace gracia la forma de actuar en el mundo.  Cómo conseguimos complicar algo tan sencillo como el amor. Tengo claro lo que siento. Controlo mi vida y mi pensamiento. Y nadie nunca podrá arrebatarme lo que es mío. 

Lucharé. Lucharé por nosotros.

27 de junio de 2011

Ya no tengo alma. Ayer la perdí entre lágrimas. Sí, lágrimas mías. Fueron tantas las que surgieron de mis ojos que enseguida perdí la cuenta. 

Cada palabra me traspasaba como si de una espada se tratara. Una vez más, duele. Y lloro. Ya ya no me escondo. ¡Que el mundo ría frente a su ignorancia! Que prefiero mil veces amar y sufrir que no haber amado nunca.

Un juguete. Un juguete roto. Con el objetivo de seguir luchando por lo que quiere. No me rindo y lucharé hasta que mi corazón diga basta. Porque yo también tengo derecho a ser feliz.

25 de junio de 2011

Necesito aclararlo todo. No quiero ser el algodón que te ponen cuando te sacan una muela. Quiero ser el empaste. Necesito serlo. Sí, el empaste. Fuerte, resistente, sin fallos, útil y nuevo. Algo nuevo y fuerte para él. 

El tiempo decidirá. El mundo puede decidir separarnos hasta caer en el olvido. Pero no me rindo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

21 de junio de 2011

"Tengo prisa ya por verte, por tenerte entre mis brazos... Porque cuando tú estás lejos no me late el corazón." Y qué razón.
La forma en que me hace reír, la manera en que ríe. Cómo puede hacerme sentir así. Tan mujer y niña al mismo tiempo. Queriendo dejar el mundo atrás solo para hacerle feliz. Se me va la cabeza. 

Risas contagiosas y miradas cómplices, seductoras. A quién entregarle mi alma y mis sonrisas. Que ya mis lágrimas se deberán a él.

19 de junio de 2011

Quiero llorar. No sé por qué. No preguntes, pero quiero llorar. Siento que todo va a salir mal. Lo intuyo. Nunca consigo nada de lo que quiero o dura tan poco que no me da tiempo a disfrutarlo.

¿Por qué avivas el fuego si luego no le vas a echar leña? No calientes lo que luego no te vas a comer. No me digas todo eso deshaciendo todas mis fuerzas. No crees faltas esperanzas, esas que nunca llevan a nada. 

Me estás volviendo loca. Completamente loca. Ya no sé qué hacer: luchar o olvidar. Darte por perdido o llegar a mi recompensa. Soy un juego para ti o una forma de vida. Un pasatiempo, una del montón, como lo he sido tantas veces. 

No puedo soportarlo. No soy tan fuerte como aparento. Sufro y derramo lágrimas por quien no lo merece.

17 de junio de 2011

Qué extraño es todo ahora mismo. Cada instante, cada momento más confuso que el anterior. No se atreve a hacerme daño. O tiene miedo. Intentaría hacerle feliz. Quiero lo mejor para él. Le entrego mi vida a cambio de una sonrisa, solo una, pero sincera. Intentan quererle como yo y no lo consiguen. Inalcanzable.

Suena cursi. Y qué más da. El amor es cursi y sincero. Imposible de disimular.

16 de junio de 2011

Cada vez me siento más feliz. He decidido creerme todas las mentiras e ilusiones que mi mente inventa para hacerme sentir mejor, pero lo único que conseguía era hundirme más en el dolor. 

Ya no me importa mi alma. Me da igual sentir mariposas en el estómago u hormigas en el vientre, lo único que quiero es amar y ser amada. Un amor como nunca antes se ha visto en el mundo. De película, pero que dure más de dos horas. 

Me paras el corazón. Rocías mi sangre.

15 de junio de 2011

Me había cansado de fingir. ¿Que más podía hacer? Un golpe más, una herida que sanará con el tiempo hasta convertirse en cicatriz, un beso perdido más, igual que muchos otros. 

Cada paso que doy es un error que se acumula. Evítalo. Arréglalo. Pensar me hace llorar. Todo se reduce a nada. Pero él consigue lo imposible. Me roba una sonrisa mientras nado en un mar de lágrimas. Me anima con dos palabras. Podría entender porqué no me quiere.

13 de junio de 2011

Solo mis sentimientos y yo. Sublime. Pero me siento ahogada. Quiero salir de este pozo que poco a poco va llenándose pero mis brazos no reciben orden alguna de lucha. Impotencia de nuevo. Demasiado ilusionada.

Me tragaré el mismo veneno que en ilusiones anteriores. E irá comiéndome por dentro hasta que no quede una mínima parte de mí. Palabras que se convierten en personales y demasiado cercanas. 

El amor sincero consiste en anteponer su felicidad a la tuya. Y eso hago. Aunque no estaría mal que fuera feliz a mi lado.

09 de junio de 2011

¿Cuántos momentos al día creemos alcanzar la felicidad? ¿Qué es la felicidad? ¿Cuándo se alcanza? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Por qué? Demasiadas preguntas. La última la más difícil. 

No lo tenemos todo, nos falta lo necesario, pero somos felices. Sonrisa sincera en el rostro que delata aunque no quieras admitirlo. 

Sonrisa como droga. Cuando empieza ya no puedes parar. Pero no todos los momento de tu vida serán así por mucho que te esfuerces. Problemas o detalles que deterioran tu alegría o la borran totalmente. 
Tal cantidad de dolor concentrado en una sola persona... Tendrá que fortalecerse día a día para poder superarlo y volver a sonreír alguna vez. Si lo consigue.

05 de junio de 2011

Veo que poco a poco voy perdiéndolo todo, hasta quedarme completamente sola. Lo peor es que no puedo hacer nada para impedirlo o cambiarlo. 

Es tan poco lo que me queda... Intento aprovecharlo pero no lo consigo. Lo único que hago es alejarlo más de mí. La niebla será tan intensa que ya no podré ver nada ni a nadie. Una vez más, sola. Constantemente me pregunto qué debo hacer y, seguramente por pura insistencia, lograré responder. 

No necesito ni quiero compasión de nadie y mucho menos sus consejos. Esos que yo misma he dado y que vuelven a mí. Todas esas palabras son falsas. Lo sé porque son mías. 
La gente busca ilusión, apoyo y esperanza y yo se lo doy. Nadie pide sinceridad. Nadie la quiere. Es mejor vivir en un mundo donde todo marcha bien.

02 de junio de 2011

No sé quién soy ni qué siento. No sé cómo expresarme. ¿Sería él capaz de utilizarme y abandonarme como un trapo sucio después de conseguir lo que quiere? ¿Como una colilla en la acera? No lo sé. Ni sé qué tiene que me hace enloquecer. 

No es simpático. No es cariñoso. ¿Será su forma de mirar? Que a la vez grita manteniéndose callada. Que me confiesa lo que siente y su miedo a que todo salga mal. Su inseguridad. Sus temores. Sus normas y su orgullo. Sobretodo, orgullo. 

No, todo vuelve a estar igual. No sé qué parte me enamora, pero lo hace. Consigue traspasarme el alma hasta llegar al corazón, ese que tengo escondido. No pierde ni un segundo. Lo abraza y ya no lo deja marchar. Planta sus cadenas y se va.

31 de mayo de 2011

Estoy aconsejando a diestro y siniestro. Muchísimo. Ayudando a gente que necesita apoyo. Y yo aquí, para acompañarles en lo que sea. Por un lado me siento bien. Por otro, soy una egoísta. Me pregunto constantemente ideas indefinidas. ¿Quién me apoya? ¿Quién me acompaña a mi? ¿Quién me aconseja? Las respuestas son negativas. 

No me importa. Sé quienes van a estar ahí en los momentos más complicados. Es suficiente. La satisfacción al hacer sentir mejor a alguien hasta orientar su barco a costa cercana, esa satisfacción es insuperable. Con eso me basta. Es lo único que necesito. Enseño a la gente a ser optimista pero realista, dejando las ilusiones de lado. 

Yo no me aplico el cuento... No necesito a nadie...

30 de mayo de 2011 (II)

¿Que no le quieres? ¿Es lo único que se te ocurre para hacerte sentir mejor? No te engañes, eso solo empeorará las cosas.
Piensa que sí, le quieres y sí, lo has intentado. Has dado lo mejor de ti y no ha funcionado. ¿Por qué? El destino así lo quiso. Espera. 

El destino. ¿Qué es? Cada uno toma sus propias decisiones sin depender de nada ni nadie. El destino es algo inventado por alguien para hacernos creer que todo pasa por alguna razón. 

Mentira. Todo en lo que basamos nuestra existencia es mentira. Nunca podrás cumplir tu sueño. Nunca tendrás un final feliz. Los amigos no son para siempre. La casualidad no existe. La vida es una red de mentiras que vamos tragándonos poco a poco hasta que no puedes liberarte de nada y quedas atrapado. No ves la realidad. 

Ya no le quieres. Ya no consigues sacártelo de la cabeza. Ya no le quieres. Y no evitas que tus lágrimas caigan una vez más.

30 de mayo de 2011

Hoy me encuentro tan mal... No tengo ganas ni fuerzas para nada. Me duele todo. Los problemas que he ido arrastrando durante los últimos meses me han venido de golpe y, una vez más, no he podido contenerme. Tampoco es que tenga elección. 

A pesar de todo, solo hay una respuesta común a todas las preguntas, pero no consigo encontrarla. Sí, me duele todo. No podré dormir. Una noche más no lograré conciliar el sueño hasta tarde, muy tarde. Incluso puede que no lo consiga y me quede en vela toda la noche, como ha pasado otras tantas veces.

¿Cómo consigue la gente desprenderse tan rápido de sus problemas? No les darán importancia y se difuminarán. O porque los enfrentan desde el principio. Yo no. Desde el principio no. Nunca lo he hecho. En ese momento estoy tan asustada por lo que pueda llegar a causar que no actúo. Y lo evito. Lo evito hasta el punto en que me roba la sonrisa.

29 de mayo de 2011

Comparo el amor con un golpe en el dedo pequeño del pie. Gana el amor, duele más.

Es más extenso de lo que nadie podría imaginar. Extrañar a alguien y todo lo que tiene que ver con esa persona: sus gestos, su acento, sus risas, su manera tan mala de explicarse, su torpeza, su inocencia, su nerviosismo, incluso sus lágrimas que un día derramó.

Sí, duele más el amor. Un golpe no importa. El dolor es intenso pero breve. Un desengaño amoroso o una traición es igual o más intensa y va haciéndose cada vez más doloroso hasta llegar a la cumbre. Y perdura. Lo bueno de llegar a la cima es que a partir de ese momento todo va a mejor. Nada puede empeorar porque todo está mal.

Sopla el viento. El pelo juega sobre mi cara. Enloquece. Me siento bien. Por un momento me olvido de todo. Aunque nada es para siempre.

28 de mayo de 2011

No he aprovechado nada de lo que tengo. Mi familia, mis abuelos, mis tíos, incluso mis padres, algún día se irán y me quedará el remordimiento, la culpa. 

Sola. Culpable por no provocar más sonrisas en sus rostros, por no hacer surgir lágrimas sinceras de sus ojos. De no aprovechar el tiempo. Sí, ese tiempo que te roban los estudios, los amigos y el ocio. 

Y otra vez. Ya estoy llorando. Lloro al pensar que un día me levantaré y ya no estarán. Ni en los buenos momentos ni en los malos y difíciles. No estarán. No se hayarán a media hora de camino. No estarán. Ni siquiera para secar mi rostro de lágrimas, las que ahora caen. 

Me asombro de lo que puedo llegar a sentir. Llevo demasiado tiempo perdido acumulado. Quiero recuperarlo. Es imposible. Quiero poder soñar con ellos. Recordar abrazos y besos que borran el paso a la tristeza. Acordarme de ellos y sonreír.

27 de mayo de 2011

Hoy he llorado. Otra vez. Supongo que nadie ni nada puede impedir que recuerde. 

Sería, para mí, un gran alivio no poder acordarme de las sonrisas que me robó y las lágrimas que arrancó de mi alma. No llegar a recordar cuánto le quería. Volvería a sufrir como antaño solo por verle a mi lado. 

El mundo era mío cuando me besaba. Se deshacía cuando me acariciaba. Y su mirada... Esos ojos que conseguían estremecerme. Ahora eso ya no importa.

No me permito ser el juego de nadie. No soy una cría. Sé lo que quiero. Amo y a consecuencia, sufro. Demasiado. Sin embargo, aquí estoy. Sigo en pie, viva. Me sostengo por los momentos que me hicieron feliz. Por esa hermana que siempre voy a tener. Gracias a ti, puedo seguir. 

Nunca permitas que alguien sea tu todo porque cuando se marche no te quedará nada.

26 de mayo de 2011

Hoy no tengo ganas de escribir, empiezo por ahí. Pero quiero y debo. Las letras que fluyen de mi corazón hasta el bolígrafo son mi mayor apoyo.

Puedo decir con seguridad que soy la única persona en el mundo que me entiende. Bueno, para ser exactos, la mayoría de las veces ni yo misma llego a entenderme. Es tal el caos que se monta entre mi mente y mis sentimientos que es imposible aclarar algo. 

¿Cómo se supone que funciona el pensamiento? Algún día mi cerebro se fundirá por exceso de emociones. Son tantas las cosas que llegamos a sentir y pensar en un momento, por muy corto que sea.

Una reacción, una sonrisa, una mirada, todo está controlado. Aunque a veces lo hagas sin darte cuenta. O por un impulso. Sin pensar en las consecuencias. Actuar dejándose llevar por los sentimientos. Por el viento. 

Y si sale mal, siempre te quedará el hecho de que fuiste valiente y lo intentaste. Al menos lo intentaste.

25 de mayo de 2011

Me siento extraña. Quiero llorar pero no me atrevo. No sé si soy demasiado cobarde para enfrentarme al mundo. No. Las lágrimas no deben surgir de mis claros ojos. Pero me desobedecen. 

Mi corazón rompe las reglas una vez más. No puedo evitarlo. Al final lo imposible se vuelve deseado y te lleva a la obsesión, al borde de la locura. La lógica se va fundiendo con el calor de tus sentimientos hasta desaparecer. Manda el corazón. 

No quiero volver a amar. Miento. Quiero entregar mi alma a alguien especial. No quiero volver a sufrir. Y, de momento, es la única sensación que el amor me ha aportado. La que me ha llevado a lanzarme al vacío. La que me hizo olvidar todo por lo que merecía la pena vivir. 

Las lágrimas siguen recorriendo mis mejillas y no soy capaz de detenerlas. No quiero. Hoy no. Hoy quiero liberar todo lo que llevo dentro sin importar lo demás. Mañana, si eso, ya sonreiré.

23 de mayo de 2011

Esta va a ser una semana muy larga. Pasarán los días muy lentamente. Las horas serán eternas. Agobio. No sé si podré soportarlo todo en silencio. Toda paciencia tiene su límite, y la mía, igual que las demás, no carece de este. 

¿Cómo será el día en que explote y diga todo lo que pienso? Me quedaré sola. Es lo más probable. Pero siempre está presente la inoportuna gota que colma el vaso. Ese que se ha ido llenando poco a poco, no en exceso. Cada gota compuesta por odio, cosas que no te gustan pero que aguantas por el bien de todos. 

Todo lo que derrama la última y definitiva gota está lleno de reproches inaguantables de todo aquello con lo que no puedes vivir ni un segundo más.

Al final el vaso se romperá. No habrá acción que pueda arreglarlo. No habrá perdón.
EL MIEDO TE HACE PRISIONERO, LA ESPERANZA PUEDE HACERTE LIBRE

20 de mayo de 2011

Hace tiempo que me cuestiono algo. No es importante, sino una tontería pero tanta curiosidad y misterio me corroe por dentro.

¿El amor lo supera todo? No. Sí. Es lo que nos hacen creer. Sí. No. En la vida real todo es más complicado. Depende del amor que sea. Del tipo. Un amor que se esfuma con tres palabras y un par de lágrimas o el amor que te roba el sueño y las ganas de vivir si no es a su lado.

El amor... Amar... Es complejo... ¿Cuántas personas lo habrán sentido realmente? Fuera de espejismos e ilusiones. Afrontando y solucionando juntos los problemas que se presentan Arreglando las discusiones con un beso. Que te apoye día a día por muy nublado que esté el cielo. 

Sí, definitivamente el final depende del tipo de amor, de la intensidad de este. Cuánta gente habrá muerto por la ausencia de una persona. Cuánta sufre por no ser correspondida. Cuánta por no poder amar.

19 de mayo de 2011

Hoy he recordado. Mejor dicho, me han hecho recordar. Todos y cada uno de los momentos en que sonreí, igual que en los que lloré han venido a mi mente de repente. Todos y cada uno de ellos. 

No puedo. No lo soporto. Ya estoy llorando. Y pensar que lo tenía casi superado. Todos mis esfuerzos se han venido abajo. ¿Cómo una sola persona puede causar tanto dolor? Qué imbécil. Tal vez la culpa fuera más mía por pensar que me quería y que todo iría bien.

Estúpidos cuentos de hadas, que te hacen creer que todo tiene un final feliz. Lástima que yo no haya encontrado ninguno aún. Todo ha acabado mal, con dolor, lágrimas de por medio y, como no, yo complicándolo todo. ¿Y si todo el mundo lo tiene menos yo? El final feliz, digo. No, eso es imposible. Creo. 

De momento siguen viniéndome a esta estúpida cabeza recuerdos que lastiman. ¡Para! Ya no quiero recordar. Solo volver a empezar.

18 de mayo de 2011

Pienso demasiado. Hoy he llegado a esa conclusión. No debo darle tantas vueltas a las cosas, pero lo hago. Y no me hace ningún bien. Si tiene que llegar, ya llegará, no? Pero yo tengo que rallarme por tontadas y pequeñeces. 

A lo mejor mi problema es que le doy demasiada importancia a todo, sin importar de quién sea, cómo sea y de cuándo sea. ¿Será que me obsesiono? Porque hay veces que no consigo conciliar en sueño y paso toda la noche pensando. Pensando en cómo actuar y en las posibles metas, a qué me puede llevar. 

Sí, definitivamente pienso demasiado. Y estoy volviéndolo a hacer. Tal vez todos mis pensamientos se reduzcan a uno, simple y sencillo, pero no sea capaz de llegar a él. 

No tengo a nadie que se pueda poner en mi lugar y entenderme. Y seguramente estaría igual de confuso que yo. No, prefiero guardármelo para mí y seguir en mis redes de pensamientos. 

Sí, pienso demasiado.
ERA TAN POBRE QUE SOLO TENÍA DINERO.

17 de mayo de 2011

Riesgo. Para mí una palabra tan desconocida pero a la vez tan usada. ¿Cuántos sentidos podría darle? Cientos. Atreverse a algo, no? ¿Pero con qué resultado? ¿Vale la pena olvidarse y lanzarse al vacío? Un pequeño paso que puede llevarte a la destrucción, o al paraíso. O similar a este.

El saber del resultado es extraño. Supongo que depende de cómo juegues tus cartas en esta vida. O simplemente de la suerte que tengas.
Personas que lo han dado todo, al tener fe, y han perdido eso. Y más. Por otra parte, otras que no se merecen nada, por su egoísmo y maldad, y en cambio no les falta de nada. 

La duda está en que si no te arriesgas, ¿qué hubiera pasado si hubieras hecho lo contrario? Uno de tantos misterios de la vida. Uno más.

 Atreverse puede llevarte por caminos hasta un mal fin, sí, pero no te arrepientas si mientras caminabas hasta la meta algo te hizo sonreír, porque significa que en algún momento fuiste feliz.

16 de mayo de 2011

¿Cómo algo tan firme puede difuminarse tan rápido? Se ha convertido en un sentimiento efímero, se ha borrado. No, "borrado" no es el verbo exacto, tal vez es que se ha ido haciendo cada vez más tenue hasta no tener gran importancia. 

Quizás mi subconsciente haya decidido por su cuenta olvidarse de todo eso al ver el dolor que había aguantado y el que venía en un futuro bastante cercano. Sí. A lo mejor ha sido más fácil olvidar y empezar de cero.

Pero a quién pretendo engañar. Se pone en frente y derriba todas mis expectativas y promesas. Y sí, volvería a sufrir con tal de revivir aquellos instantes que me hicieron sonreír. Sin importar que más tarde serán esos momentos los que alimentarán mis lágrimas. 

Esos besos en la oscuridad. Esas caricias descontroladas. Y mi alma, que se escapa tan solo con mirarme. Es demasiado para mí, me sobrepasa. Sí, creo que va a ser mejor olvidar.
UNA SONRISA FINGIDA PUEDE OCULTAR UN MILLÓN DE LÁGRIMAS.

15 de mayo de 2011

Qué mirada. Consigue que me derrita, pero no sé cómo. No debería. Pero, ¿alguna vez alguien ha pensado en mí antes de actuar por su cuenta? En algo que pueda afectarme. No. Seguramente harán lo que les convenga sin importar el dolor que puedan provocar.

Hablo por experiencia. No muy lejana. Lo que le apetecía. ¿Duele? No tengo compasión. Supongo que si todos pensáramos así el mundo sería un auténtico caos. Más aún.

Si lo miras desde otro punto de vista, se podría interpretar como una filosofía propia y valiente. El famoso "consigo lo que quiero". Y nada ni nadie me lo impide. Eso te puede traer conflictos. O tal vez no. Que no atreverse a nada sea el problema.

12 de mayo de 2011 (II)

No, lo siento pero no. No. No puedo quitarme ese color de la cabeza. Sí, color. Ese verde de aquellos ojos que borraron mi mente. 

No puedo olvidarlos. ¿Cómo puede hacerme sentir tanto con una mirada? ¿Qué transmite la mía? Reflejará todo lo que he sufrido. O mi parte más optimista. Todas las veces que he llorado al reírme. No lo sé y supongo que nunca lo sabré. 

Pero no. Esa mirada... que borró todo sufrimiento de mi corazón, que encendió mi cuerpo y animó mi alma. Esa mirada que tanto dijo sin decir nada.

Ni presentaciones ni saludos. Solo ese universo infinitamente verde de sus ojos y, como no, en mi cara la inevitable sonrisa de tonta. Qué lastima no poder ocultarla... Siempre me delata y deja a la vista todas mis intenciones. 

Supongo que no soy la única. Ni la primera ni la última. Es suficiente para que la imagen de sus ojos vuelva a mi cabeza. No soy capaz de evitarlo. Ganas de querer volverlos a ver renaciendo y yo sin poder hacer nada.

¿Qué significa esto? ¿Realmente puede él borrar el dolor? Demasiada ilusión. Solo espera.

12 de mayo de 2011

Estoy agotada. No sé ni lo que pienso. Si estoy pensando en algo, claro.
Últimamente le estoy dando muchas vueltas al hecho de tener un héroe. No, nada de capas y poderes, sino alguien a quien admirar, contemplar y halagar. Alguien que quisieras ser.

¿Es posible cambiar radicalmente? Dejar tu persona para ser otra. Todo lo que has construido y que tanto te ha costado, derruirlo y empezar de nuevo, más fácil, ya que se limita a la imitación y no hace falta definirte. 

¿Se puede? Sí, creo que sí. Sin embargo, no debería ser así. Una persona es diferente a ti, a mi, a ella. Seas egoísta, cariñoso, amable, pesimista, rencoroso o vengativo, eres tú y nadie debería intentar ocultarlo ni cambiarlo. 

La gente te quiere por como eres, fuera de falsedades o mentiras. Todos, en algún momento de nuestra vida hemos fingido ser quienes no éramos. ¿Para parecer más interesantes?

Admira a alguien, halágalo. Pero sé tú mismo y déjate de tonterías.

11 de mayo de 2011

Hoy, al levantarme, me he mirado en el espejo. Me he visto diferente. Mayor, madura de alguna manera. ¿Puede la madurez reflejarse en una imagen? Desconozco la respuesta y dudo que quiera saberla. 
No obstante, tampoco conozco qué es madurar. Nadie podría definirme con exactitud esa etapa de la vida. Se dice que es la capacidad con la que puedes decantarte por una opción o otra. Saber decidir. 

¿Para qué? Si la vida en sí es un error, llena de complejos y miradas. Miradas inseguras, seductoras, decisivas. Miradas condenadas o que condenan. 

Todo se reduce a nada. Madurar, sin embargo, es dejar la infancia atrás. ¿Lo prefieres así? Todo responsabilidades, seriedad, problemas e incomprensión. Dejando de lado los momentos divertidos, hacer tonterías sin pensar en quién me está viendo o el qué dirán. 

No estoy segura de si soy una chica que no entiende nada de lo que ocurre o de si soy una mujer que lo ve todo con más claridad y se cuestiona. Ahora no sé si quiero madurar.

10 de mayo de 2011

Por fin. Es la primera vez en todo el día que me siento y me relajo un poco. Pero no te creas que mucho, mañana será otro día, sí, pero lleno de tensión, igual que hoy.
He encontrado un ratito para leer lo que había escrito. Parece que me desahogo y, la verdad, es que me sienta mejor. Me ha hecho sentir lo que sentí en el momento en que lo escribía, sin embargo, he podido verlo de una manera distinta, enfocarlo desde otro punto de vista. Desde afuera.

¿Realmente vale la pena sufrir así? ¿De esa manera tan entregada, tan apasionada? Curiosa la frase de mi día que dice "Solo tú eres el causante de tu dolor, alegría, paz o guerra." Bonita filosofía. Qué sencillo es pensarlo en un momento dado, cuando has llegado al límite y te preguntas "¿Qué hago aquí? ¿Qué estoy haciendo?" Es ahí cuando realmente te das cuenta de tu error. Sí, un error, pero una lección también. Y aunque vuelta a pasar y a tropezar una y otra vez, solo yo controlo mi vida.

09 de mayo de 2011

¿Que tú has sentido decepción? Permíteme que lo dude. Confiar completamente y con todo en una persona y que pasa esta no signifique nada. Total, una más. ¿Para qué molestarse? Son demasiadas cosas en qué pensar. 

Tal vez una es recuperarme. Sí, tal vez. De ese choque que casi me mata. Casi acaba con mi vida. Tal vez habría sido más fácil poner fin a esta vida que no lleva a nada. Un "juego" por así decirlo. Donde hay buenísimos jugadores y en cambio otros que se encuentran en quiebra total.

A lo mejor yo ni he entrado es ese juego, así que no formo parte de la vida. 
Qué ocurrente, no? No formar parte de algo, pero sin embargo estar incluido, sin quererlo, pero incluido.
No tengo nada qué hacer, únicamente luchar. Sí... luchar... suena bien. Me gusta. Puede ser mejor que todo esto que me rodea y veo perdido. Sí... luchar... Puede que lo intente.

08 de mayo de 2011

En ese momento no sentí rabia, más bien impotencia. ¿Qué otra cosa podía hacer, a parte de llorar? Sí, tal vez llorar no solucionara nada, pero, de alguna manera, era liberador.
El diccionario lo define como "Derramar lágrimas." ¿En serio? ¿Solo eso? Al menos para mi es mucho más. Cuantas veces habré sentido escapar mi alma o parte de ella al caer una lágrima. O sin andar tan negativa, riendo. Reír hasta que falte el aliento y no te acuerdes del motivo de esa eterna carcajada. Ahí también se derraman lágrimas, no? Y no de manera superficial. Tal vez es que soy demasiado sensible o romántica y le estoy dando demasiadas vueltas al asunto...

¿Por dónde iba? Ah, sí, impotencia por no poder hacer nada para sentirme mejor. Cuando la misma persona que te hace llorar es la única que puede hacerte sentir bien. Volver a sonreír. Reírte de tu sombra. No puedo. Esa persona solo me hiere y me hace llorar. 

¿Dónde queda la parte en que él confiesa su amor y nada consigue separarnos? Tonterías. Demasiadas películas, creo. Admítelo ya, esto no es un cuento. Solo me alimento de sueños e ilusiones. No me queda más.

Quiero desahogarme pero no puedo. Algo me lo impide. Es la gente. Cuando estoy sola es cuando me derrumbo. No puedo mentirme a mí misma y negar todo lo que ha pasado. Lo que, al menos, creo que ha pasado. Cómo todo lo que sentíamos se ha desvanecido poco a poco. Lo que tú sentías. Siento lo  mismo que el primer día que empecé a quererte. Igual o más. 

Es inevitable. Amar forma parte de mi ser y tengo demasiado como para no compartirlo. Pero tú, que no has sabido apreciar todo este amor que te regalaba sin pedir nada a cambio, solo que me quisieras.