miércoles, 21 de noviembre de 2012

15 de junio de 2011

Me había cansado de fingir. ¿Que más podía hacer? Un golpe más, una herida que sanará con el tiempo hasta convertirse en cicatriz, un beso perdido más, igual que muchos otros. 

Cada paso que doy es un error que se acumula. Evítalo. Arréglalo. Pensar me hace llorar. Todo se reduce a nada. Pero él consigue lo imposible. Me roba una sonrisa mientras nado en un mar de lágrimas. Me anima con dos palabras. Podría entender porqué no me quiere.

No hay comentarios:

Publicar un comentario