En ese momento no sentí rabia, más bien impotencia. ¿Qué otra cosa podía hacer, a parte de llorar? Sí, tal vez llorar no solucionara nada, pero, de alguna manera, era liberador.
El diccionario lo define como "Derramar lágrimas." ¿En serio? ¿Solo eso? Al menos para mi es mucho más. Cuantas veces habré sentido escapar mi alma o parte de ella al caer una lágrima. O sin andar tan negativa, riendo. Reír hasta que falte el aliento y no te acuerdes del motivo de esa eterna carcajada. Ahí también se derraman lágrimas, no? Y no de manera superficial. Tal vez es que soy demasiado sensible o romántica y le estoy dando demasiadas vueltas al asunto...
¿Por dónde iba? Ah, sí, impotencia por no poder hacer nada para sentirme mejor. Cuando la misma persona que te hace llorar es la única que puede hacerte sentir bien. Volver a sonreír. Reírte de tu sombra. No puedo. Esa persona solo me hiere y me hace llorar.
¿Dónde queda la parte en que él confiesa su amor y nada consigue separarnos? Tonterías. Demasiadas películas, creo. Admítelo ya, esto no es un cuento. Solo me alimento de sueños e ilusiones. No me queda más.
Quiero desahogarme pero no puedo. Algo me lo impide. Es la gente. Cuando estoy sola es cuando me derrumbo. No puedo mentirme a mí misma y negar todo lo que ha pasado. Lo que, al menos, creo que ha pasado. Cómo todo lo que sentíamos se ha desvanecido poco a poco. Lo que tú sentías. Siento lo mismo que el primer día que empecé a quererte. Igual o más.
Es inevitable. Amar forma parte de mi ser y tengo demasiado como para no compartirlo. Pero tú, que no has sabido apreciar todo este amor que te regalaba sin pedir nada a cambio, solo que me quisieras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario