Esta va a ser una semana muy larga. Pasarán los días muy lentamente. Las horas serán eternas. Agobio. No sé si podré soportarlo todo en silencio. Toda paciencia tiene su límite, y la mía, igual que las demás, no carece de este.
¿Cómo será el día en que explote y diga todo lo que pienso? Me quedaré sola. Es lo más probable. Pero siempre está presente la inoportuna gota que colma el vaso. Ese que se ha ido llenando poco a poco, no en exceso. Cada gota compuesta por odio, cosas que no te gustan pero que aguantas por el bien de todos.
Todo lo que derrama la última y definitiva gota está lleno de reproches inaguantables de todo aquello con lo que no puedes vivir ni un segundo más.
Al final el vaso se romperá. No habrá acción que pueda arreglarlo. No habrá perdón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario