Hoy he llorado. Otra vez. Supongo que nadie ni nada puede impedir que recuerde.
Sería, para mí, un gran alivio no poder acordarme de las sonrisas que me robó y las lágrimas que arrancó de mi alma. No llegar a recordar cuánto le quería. Volvería a sufrir como antaño solo por verle a mi lado.
El mundo era mío cuando me besaba. Se deshacía cuando me acariciaba. Y su mirada... Esos ojos que conseguían estremecerme. Ahora eso ya no importa.
No me permito ser el juego de nadie. No soy una cría. Sé lo que quiero. Amo y a consecuencia, sufro. Demasiado. Sin embargo, aquí estoy. Sigo en pie, viva. Me sostengo por los momentos que me hicieron feliz. Por esa hermana que siempre voy a tener. Gracias a ti, puedo seguir.
Nunca permitas que alguien sea tu todo porque cuando se marche no te quedará nada.
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