La adolescencia da asco. Cambios de humor bruscos y alteraciones en sentimientos. Feliz, triste. Sonrío, sollozo. Le quiero, ya no. ¿Qué ha cambiado? Soy la misma. Creo.
Me doy más cuenta de las cosas y me fijo en pequeños detalles. Pequeños pero importantes. Me fijo una meta. Una que me haga feliz. Indudable. Una que, al alcanzarla, el mundo se me quede pequeño.
Sentarme a pensar. Sin presión. Sin distracción posible. Sigue siendo complicado. O más bien, evito la situación. Tengo miedo de tener que volver a empezar de cero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario